I. Contexto Macroeconómico.
- Crecimiento dificil de sostener.
- Inflación en descenso.
- Sector fiscal: Un Niño exigente.
- Sector externo: bien, pero
- Inversión privada y desarrollo regional.
- Elaboración peruana: solidez puesta a prueba.
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En un momento especialmente difícil para el sector agrario, resaltan los siguientes aspectos: * El Niño con una intensidad, giual o mayor que la de 1983 viene afectando severamente al agro nacional. El fenómeno desencadena ahora intensas precipitaciones que significan la destrucción directa de cultivos por inundaciones y huaycos en diversas zonas en el norte, centro y sur del territorio nacional. Mientras tanto la tropicalización del clima está alcanzando un pico que agudiza la presencia de plagas y bajos rendimientos observados desde meses atrás. Aunque no existe un balance global del impacto sobre el agro y la situación se torna cambiante, hacia mediados de enero diversos estimados se situaban en torno a 35 mil hectáreas afectadas y cerca de 150 millones de dólares en pérdidas, desde que se inició El Niño en abril de 1997. * Los agricultores advierten que la campaña agrícola carece de apoyo y orientación. Ello motiva el reclamo perentorio de un programa integral que se ocupe no sólo de la infraestructura sino de las condiciones productivas inmediatas y de refinanciar las deudas resultantes de las últimas campañas agrícolas llenas de dificultades. Para impulsar la producción en el difícil contexto de El Niño el crédito se torna el recurso más necesario y, a la vez, más escaso. Pesa también sobre ellos y resulta absurdo, en medio de las pérdidas actuales, el pago adelantado de impuestos que se les exigirá en base a la facturación del año anterior. *Las condiciones de abastecimiento de los grandes mercados urbanos, particularmente en Lima Metropolitana tienden a afectarse drásticamente conforme se suceden y agravan los estragos de El Niño en las principales carreteras de la red vial nacional. Al tiempo que se crean condiciones para el repunte de la inflación alimentaria, se perjudican los agricultores y comerciantes con la pérdida de los productos perecibles. * El discurso de las más altas esferas del gobierno y la conducta de los responsables de la política agraria muestran un alarmante desencuentro con las condiciones reales de emergencia en que ha ingresado el agro nacional. El esfuerzo oficial por minimizar las consecuencias reales de El Niño sobre la agricultura agudiza el desconcierto de productores y consumidores. * Las reformas pendientes en el sector aparecen como puntos remotos en medio de una coyuntura ganada por la emergencia. No obstante, las posibilidades de aprovechar, por ejemplo, parte de los recursos forestales y pastos transitorios que dejará El Niño en varias zonas de la costa, requerirá la definición de derechos de propiedad en esas áreas (muchas de las cuales pertenencen a comunidades campesinas) y un marco normativo que los garantice plenamente.
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* Incertidumbre es el concepto que mejor
define la coyuntura actual de la economía peruana, cuyo
comportamiento se ve condicionado por factores exteriores al manejo
económico. Esta percepción, compartida por observadores
e inversionistas, básicamente proviene de:
- El fenómeno El Niño,
que viene mostrando una intensidad muy superior a la esperada,
con fuerte impacto sobre la economía nacional. Su real
magnitud empieza a mostrarse y se acumulan evidencias de que las
características climáticas de este Niño igualan
y en algunos puntos superan a las de 1983.
- La crisis de las economías
asiáticas cuyos primeros efectos se dejan sentir en la
inestabilidad bursátil y en la reducción de los
precios de los minerales. Tampoco hay certeza sobre la profundidad
y duración de esta crisis, y de sus consecuencias sobre
América Latina y el Perú. Al parecer se trata de
un proceso menos pasajero y más profundo que el inicialmente
previsto.
* En este ambiente los favorables resultados
macroeconómicos de crecimiento (en torno al 7.5%) e inflación
(6.5%) alcanzados en 1997, necesariamente se ven relativizados.
Siendo espectaculares, acusan, sin embargo, los primeros síntomas
de un deterioro del sector externo y las presiones sobre la caja
fiscal derivadas del esfuerzo de prevención frente a El
Niño.
* El marco político no contribuye
a estabilizar el escenario nacional. La insistencia en el proyecto
de reelección presidencial y las tensiones ocurridas entre
el poder civil y los institutos castrenses continúan suscitando
preocupación respecto de la institucionalidad democrática
y alertan sobre posibles interferencias en el manejo económico
del país.
Crecimiento difícil de sostener.
El PBI alcanzó en el período
enero-noviembre una elevada tasa acumulada del 7.6%; al concluir
1997 la expansión productiva debe haberse mantenido en
ese nivel, casi el triple del alcanzado en 1996. Sin embargo,
tanto como la magnitud del crecimiento, interesa su calidad; esto
es, dónde se origina y a quiénes beneficia la dinámica
económica.
Por el lado sectorial, se ha tornado
más dislocada la estructura del crecimiento, particularmente
en los últimos meses (Cuadro 1).
CUADRO 1
| Crecimiento (%) | PBI Global | 7.6 |
| Construcción | 21.4 | |
| Electricidad y Agua | 10.0 | |
| Por encima del PBI Global | Minería Metálica | 8.5 |
| Comercio | 7.9 | |
| Manufactura | 7.5 | |
| Agropecuario | 4.3 | |
| Por debajo del PBI Global | Pesca | 1.4 |
| Hidrocarburos | -1.4 |
Construcción, junto a electricidad y agua, se expanden aceleradamente, favorecidas por la respuesta gubernamental a El Niño; en tanto la pesca, de trayectoria muy oscilante, sufre una violenta caída en noviembre (-52%), a causa de los trastornos del clima; y la producción de petróleo declina por tercer mes consecutivo (Gráfico 1).
GRAFICO 1


En la manufactura resalta el dinamismo
de minerales no metálicos, loza y vidrio (ramas eslabonadas
a construcción), además de bebidas; mientras en
la minería oro y cobre mantienen el liderazgo. Por último,
el agro afectado por la presencia de El Niño, continúa
su tendencia por debajo del PBI global, aunque en noviembre las
cifras oficiales consignan una importante recuperación
en el subsector agrícola.
La escasa o nula difusión de
los beneficios del crecimiento al conjunto de la población
(la OIT informa, por ejemplo, que el desempleo y la informalidad
han aumentado en el Perú) se ha expresado en los últimos
meses en un estancamiento de las ventas industriales y una campaña
navideña sumamente débil (inferior a la de 1995),
en franco contraste con la euforia de las cifras macroeconómicas.
Con ello se ha puesto de manifiesto nuevamente la lenta recuperaciónn
del consumo privado en relación con la expansión
del producto. (Gráfico 2).
GRAFICO 2


Tras alcanzar el más bajo registro
mensual en noviembre (0.08%) y luego del obligado repunte estacional
de diciembre (0.64%), 1997 ha cerrado con la inflación
más baja de los últimos 25 años (6.46%),
tasa que reduce casi a la mitad el incremento de precios registrado
en 1996.
Nuevamente el rubro alimentos y bebidas
aparece moderando la inflación al crecer sus precios por
debajo del índice general, en tanto los servicios han jugado
claramente un papel inflacionario. Salvo electricidad que reduce
sus precios (-6%), agua y telefonía triplican el incremento
del IPC promedio; y los servicios de educación y salud
lo duplican (Gráfico 3)
GRAFICO 3


Se observa una importante dispersión
del comportamiento inflacionario a nivel de las 24 ciudades capitales
de departamento. En 15 de ellas, la elevación de precios
al consumidor es mayor a la de Lima Metropolitana (cuyo índice
es considerado la medida oficial de la inflación en el
país); Puerto Maldonado, la ciudad con mayor aumento de
precios (8.6%) duplica la tasa de Ica, la menos inflacionaria
(Gráfico 4)
GRAFICO 4


Sector Fiscal: Un Niño exigente.
Uno de los más claros efectos
de El Niño sobre la economía peruana recae en las
cuentas fiscales. La aceleración del gasto con fines de
prevención hace que desde el tercer trimestre de 1997 se
advierta una tendencia al menor ahorro en cuenta corriente. De
modo similar, el superávit primario (que constituye una
meta en la Carta de Intención con el FMI) se ha reducido
a una quinta parte de los niveles alcanzados en los primeros meses
del año (Cuadro 2).
CUADRO 2
| Ahorro en cuenta corriente: | |||||||||||||
| - Del Sector Público no Finan-
ciero (SPNF) | 5.5 | 6.1 | 5.0 | 4.5 | 5.3 | 6.6 | 6.2 | 5.6 | 4.9 | 5.8 | 8.1 | 7.8 | 5.1 |
| - Del Gobierno Central | 0.7 | 0.5 | 0.3 | 0.0 | 0.4 | 2.7 | 2.1 | 1.7 | -0.2 | 1.5 | 32.5 | 4.0 | 1.5 |
| Inversión Pública | 4.3 | 3.8 | 3.6 | 4.4 | 4.0 | 3.9 | 3.0 | 3.4 | 4.9 | 3.8 | 3.3 | 3.1 | 3.8 |
| Superávit primario del SPNF | 0.3 | 1.3 | 0.5 | -0.9 | 0.3 | 1.8 | 2.3 | 1.4 | -0.6 | 1.2 | 3.8 | 4.0 | 0.8 |
En este marco, las demandas de reducción
de impuestos e incentivos tributarios son vistas con extrema prudencia
por el gobierno. Así, se ha prolongado la vigencia del
impuesto a los activos netos; mientras que los recientes cambios
del ISC a los combustibles ha significado en realidad reducir
unas tasas (gas doméstico en 27%) y elevar otras (Diesel
2 en 2.8%), modificando de paso los precios relativos en favor
del consumo de gas (recurso abundante).
No obstante, la capacidad recaudadora
del Estado ha continuado mejorando. En 1997 se incrementó
en 5.9%, alcanzándose una presión tributaria de
14.1% del PBI. El ISC e IGV han sido los de mayor crecimiento
real (12.1 y 11.1, respectivamente), con lo que este último
impuesto ha pasado a representar el 44% de los ingresos corrientes,
esperando la autoridad impositiva que alcance el 50% de participación
en 1998.
Los resultados anuales de 1997 señalan
una evolución positiva con respecto a 1996. En el acumulado
enero-noviembre las exportaciones totales crecen en 16.5%, principalmente
impulsadas por las no tradicionales (30% de incremento) dado el
buen desempeño de los sectores textil y agropecuario. Con
importaciones que crecen a más de 7%, persiste una brecha
comercial de 1500 millones de dólares equivalente al 2.4%
del PBI (Gráfico 5), junto a un déficit en cuenta
corriente de 5.2% del producto. Tales indicadores, no obstante
haber mejorado, revelan todavía la vulnerabilidad del
sector externo de la economía peruana.
GRAFICO 5


Debe observarse la desaceleración
y aún el relativo deterioro de las cuentas externas registrado
en noviembre, cuando las exportaciones totales cayeron en -5%,
alcanzando su nivel más bajo en los últimos 15 meses,
básicamente por las menores ventas en productos tradicionales
agrícolas (café), hidrocarburos y mineros (cobre,
oro y zinc).
El esfuerzo exportador a lo largo de
1997 se ha visto dificultado por un mayor atraso cambiario, puesto
que la tasa de devaluación (5%) se mantuvo por debajo de
la inflación.
Inversión privada y desarrollo
regional.
El próximo mes de mayo deberá
decidirse la ejecución integral del proyecto de explotación
de los gigantescos yacimientos de gas de Camisea (Cusco), a cargo
de Shell/Mobil. La importancia del proyecto no radica solamente
en su dimensión nacional, en el volumen de la inversión
propuesta (2800 millones de dólares) y en el carácter
estratégico del gas natural como fuente de energía;
sino en su enorme potencial de articulación productiva
e impacto regional para todo el sur del Perú (Cuadro 3).
La presencia de Camisea define un escenario
completamente distinto pues es capaz de estimular al conjunto
de actividades económicas en esa región que abarca
a los espacios rurales más pobres del país. El agro
regional también podría beneficiarse con la producción
de fertilizantes nitrogenados a partir del gas. Falta saber si
la iniciativa de autoridades, fuerzas económicas y organizaciones
sociales de esos espacios se hará presente y creará
las condiciones para el aprovechamiento de aquellas posibilidades.
CUADRO 3
| Obras principales: . | * Planta de generación termoeléctrica |
| Inversión requerida | * Planta de separación del gas de los líquidos. |
| US$ 2800 millones | * Construcción de dos ductos de Camisea a Lima |
| * Planta de fraccionamiento de condensados. | |
| Mercado de gas: Demanda mínima de | * Plantas térmicas, reconversión de 100 empresas en Lima, planta de etileno, industrias petroquímicas. |
| 200 millones de pies cúbicos/día. | |
| Inversiones de interés | * Gasoducto a Ilo para uso en actividad minera: * |
| para la macroregión | Producción de fertilizantes nitrogenados en Cusco. |
| sur. | * Producción de hierro esponja para la fabricación de acero. |
| Total de inversiones atraídas por Camisea | US$ 8000 millones. |
Economía peruana: solidez
puesta a prueba.
Difícilmente podría repetirse
una situación más compleja. La economía nacional
aparece hoy asediada desde tres frentes: el de la naturaleza,
por la presencia devastadora de El Niño; el del mercado
mundial, por la crisis de las otrora poderosas economías
del sudeste de Asia; y, finalmente, el de la política doméstica,
por el papel desestabilizador del proyecto de reelección
presidencial.
¿Está la economía peruana preparada para hacer frente a tan excepcional combinación de circunstancias?.
El carácter exógeno (es
decir, ajeno al manejo político y económico) de
El Niño y de la crisis asiática, no supone liberar
a la conducción gubernamental de sus propias responsabilidades.
En primer término, con respecto a la necesaria prevención
de un evento natural cuya presencia cíclica es conocida
en el país. Y aunque hay que admitir que frente a este
Niño el gobierno ha realizado una importante labor de anticipación
(cuya eficiencia y costos habría que escudriñar),
la intensidad y extensión nacional del fenómeno
ha rebasado largamente todas las previsiones. Sus consecuencias
negativas, principalmente en sectores como pesca y agricultura,
son ya muy grandes, pueden ser mayores en los próximos
meses, y de todos modos harán de 1998 un año de
muy serias dificultades económicas.
En segundo lugar, la caída de
las economías asiáticas ha sacado a luz la vulnerabilidad
externa del modelo peruano. No obstante la incertidumbre respecto
de la intensidad y prolongación de esta crisis de proyección
mundial, no hay lugar a dudas sobre el tipo de consecuencias en
el sector externo peruano: depresión en las cotizaciones
de nuestros productos de exportación, menor ingreso de
divisas y una mayor presión importadora de mercancías
abaratadas por la devaluación de las monedas asiáticas
y las de nuestros propios vecinos (Chile, en primer lugar). Que
los ajustes al modelo en dirección a una promoción
exportadora -y la defensa de la producción nacional se
pongan a la orden del día, es algo que reclaman cada vez
más amplias capas del empresariado y la población.
En cambio, el tercer factor que hoy
jaquea a la economía peruana es interno y depende enteramente
del enfoque y la voluntad de su gobernante. El objetivo de mantenerse
en el poder más allá del 2000 comporta inevitablemente
supeditar la conducción económica al cálculo
electoral, por encima de cualquier otra consideración.
Por eso, anunciar explícitamente que se abandona tal pretensión
le ahorraría al país una fuente adicional de inestabilidad,
que hasta ahora se viene sumando muy peligrosamente a las encabritadas
fuerzas de la naturaleza y del mercado internacional.