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La
Revista Agraria Nº 9 - Lima-Perú, noviembre 1999
Editorial:
¿Para
reactivar el agro?
A estas alturas de la crisis de
financiamiento del agro ya es consenso la urgencia de contar con una banca adecuada a las
características y necesidades de una actividad agropecuaria heterogénea y tan
descapitalizada como la nuestra. Es por eso que la iniciativa de construir un Banco Rural,
lanzada este mes por el ex-Ministro Absalón Vásquez y el Primer Vice-Presidente Ricardo
Márquez, no puede ser mal recibida pues se basa, precisamente, en lo que vienen
reclamando los agricultores, cada vez con más insistencia, desde que se liquidó el Banco
Agrario.
Pero también hay que decir que las circunstancias y características de la propuesta no
está desprovista de un interés electoral que puede terminar por frustrar las
expectativas generadas, como ocurrió con el lanzamiento hecho, por casi los mismos
personajes, hace exactamente cinco años, en una coyuntura pre-electoral como la actual. Y
es que la propuesta, con la que resurge en la escena pública el controvertido ex-Ministro
Vásquez, aún tiene que plasmarse en un proyecto técnico de factibilidad -que no
existe-. Hay que elaborarlo con seriedad, y eso puede demorar más allá de los cinco
meses que se han anunciado como plazo para que el proyectado banco entre en
funcionamiento.
En el corto plazo, sin embargo, hay urgencia en solucionar la crisis financiera y de
precios bajos que está destruyendo las empobrecidas economías campesinas y de pequeños
e incluso medianos agricultores. Hay que detener los juicios coactivos y el embargo de
tierras que penden sobre varios miles de productores. Hay que asegurar líneas de crédito
para financiar los cultivos de la campaña que ya se ha iniciado. Y si se piensa construir
un Banco en base a las trece Cajas Rurales existentes, hay que empezar por sanear la
pesada cartera morosa que amenaza con liquidar a más de una de estas pequeñas
instituciones financieras.
Frente a estas urgencias se han venido planteando en el último año medidas muy concretas
y viables sin encontrar, hasta el momento, voluntad política para implementarlas. Sólo
promesas que no se han cumplido y medidas "parche" que alivian en el momento,
pero que a larga terminan por agravar una situación crítica hasta hacerla insostenible.
Hay que promover y participar en la construcción de un Banco Rural, discutiendo sus
características para que sirva a la mayoría de productores agrarios del país. Pero,
como todos sabemos, con el banco no se solucionan los graves problemas de la agricultura
nacional. Se requieren diseñar y ejecutar, concertadamente, políticas integrales y
descentralizadas que promuevan su modernización tecnológica para rentabilizar la
actividad productiva del campo y elevar la calidad de vida de sus hombres y mujeres.
La presente coyuntura electoral es una oportunidad para evaluar las políticas que en los
últimos años no han permitido encarar esos retos y avanzar en la formulación de un plan
de desarrollo para el agro y para el país.
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