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La
Revista Agraria Nº 9 - Lima-Perú, noviembre 1999
Artículos:
Comercio internacional. Ronda que traerá cola
Entre
el 30 de noviembre y el 3 de diciembre se inicia en la ciudad de Seattle,
estado de Washington, en EEUU, la llamada Ronda del Milenio
de la Organización Mundial del Comercio (OMC) Este ciclo de negociaciones
prolonga la Ronda de Uruguay, que se desarrolló entre 1986 y 1994. El
propósito principal de estas negociaciones, en lo concerniente al sector
agrario, es la liberalización creciente del comercio internacional de
los productos del sector.
¿Cuál es la importancia de estas negociaciones para el Perú? ¿Cómo afectaré a
nuestra ya abultado déficit comercial agropecuario? ¿Qué efectos tendrá sobre nuestra
producción doméstica? ¿En qué beneficiará o perjudicará a nuestros productores y
campesinos?
Las posibilidades y las limitaciones de nuestra agricultura están cada vez mas
condicionadas por el comercio internacional, por el nivel de los precios internacionales
de los productos agrarios. Estos precios están determinados no sólo por su costo de
producción, sino por los subsidios que los gobiernos de los países exportadores dan a
sus productores, por los subsidios que dan a las exportaciones mismas y por las barreras
arancelarias que los gobiernos ponen para reducir la entrada de productos importados.
Las negociaciones comerciales multilaterales que pretenden normar los intercambios
internacionales de productos agrícolas buscan la liberalización paulatina pero
permanente de los mercados, es decir, la reducción de los subsidios internos y de los
subsidios a las exportaciones, así como de los aranceles. Sin embargo, éste es un
proceso complicado pues existen intereses muy encontrados. Expresión de ello, son los
desacuerdos que a pocas de iniciarse la Ronda impedía determinar los puntos de agenda,
porque la propuesta de la Unión Europea para incorporar el concepto de seguridad
alimentara tropezaba con la fuerte oposición de los Estados Unidos.
Y es que, no todos los países obtienen los mismos beneficios de esta liberalización de
los mercados. A los países exportadores netos de productos agrícolas les conviene que
los países importadores reduzcan o eliminen sus aranceles. A los países importadores
netos de alimentos como el Perú- no les conviene necesariamente que los países
exportadores reduzcan los subsidios a sus exportaciones, pues de ser así los precios de
los alimentos al consumidor aumentarían y se elevaría el ya abultado déficit comercial
agropecuario, que alcanzó en 1998 la suma de 470 millones de dólares.
Aún dentro del propio país, los intereses pueden ser diferentes y hasta contradictorios,
como lo muestra el cuadro a continuación.
Podrá observarse que las ventajas que el sector agrario peruano puede lograr de la nueva
ronda de negociaciones será para los productos exportables, pero no así para los
productos agrarios destinados al mercado interno. Son éstos, sin embargo, los que ocupan
la mayor parte de las hectáreas cultivadas del país y de los que dependen la abrumadora
mayoría de agricultores y campesinos. Los avances de la Ronda del Milenio, por lo tanto,
podrían estimular las exportaciones, pero perjudicarán a la producción destinada al
mercado interno. Esto exige definir una política agraria que estimule la producción para
el mercado interno carencia hoy día clamorosa-, y que no sólo tenga los ojos
puestos en el mercado internacional, lo cual incluye considerar que los países más
poderosos son también los que más protegen sus agriculturas.

La existencia de intereses diferentes hace imprescindible, pues, la elaboración de una
propuesta que permita, en lo posible, armonizarlas, y que persiga un desarrollo
equilibrado. Tal propuesta puede lograrse si se define una visión estratégica del
desarrollo del país, hoy inexistente, no sólo en el gobierno, sino inadvertido aún en
los candidatos a la presidencia del país. Una visión estratégica haría posible el
establecimiento de prioridades, mecanismos compensatorios a los grupos perjudicados,
mejores equilibrios regionales, etc. Llegar a este punto requeriría, sin embargo, de
ciertas condiciones. Una de las principales es la necesidad de que dicha propuesta sea
construida de forma participativa, con la consulta a la gran diversidad de grupos
interesados, aún sabiendo que los márgenes de variación de la propuesta que deberá
negociarse tiene dos pies forzados: el objetivo mismo de la negociaciones la
liberalización creciente del comercio internacional- y los acuerdos a los que ya se
comprometió el Perú en la Ronda del Uruguay (acuerdos calificados por varios
especialistas como muy mal negociados. (Ver LRA No. 8).
La Ronda del Milenio durará al menos tres años. Pero ya el Perú está llegando tarde.
Es preciso recuperar el tiempo perdido.
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