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La Revista Agraria Nº 59 - Lima-Perú, octubre 2004

Artículos:

 

TLC: en fojas cero

En la quinta ronda de negociaciones del TLC con los EE.UU., realizada del 25 al 30 de octubre en Guayaquil, aun cuando nada se avanzó en dos de los temas cruciales: agricultura y propiedad intelectual, fue en estos aspectos que se centraron las mayores controversias.

Cuando en 1987 se elaboraba la Ley de Comunidades Campesinas y se discutía sobre el régimen de propiedad de las tierras comunales, un importante sector de empresarios agrarios propuso que las tierras eriazas en poder de las comunidades pasara a manos del Estado. Como no podía ser de otra forma -pues la Constitución de 1979 así lo establecía-, la Ley General de Comunidades Campesinas ratificó que las tierras comunales eran inalienables, inembargables e imprescriptibles, aunque con las excepciones a la inalienabilidad contenidas en la Carta de 1979. Pero esta ley remitió a la Ley de Deslinde y Titulación del Territorio Comunal -Ley 24657- el tratamiento de las tierras comunales.

En el tema agrario, los productores hicieron sentir su presencia a través de los pocos representantes que asistieron a la ciudad ecuatoriana para participar en el llamado "cuarto de al lado". Conveagro, la Asociación de Industriales Lácteos, la Asociación de Empresas Azucareras y la Junta de Usuarios de Aguas, anunciando que podían retirarse de la negociación, emplazaron a los ministros de Comercio, Alfredo Ferrero, y de Agricultura, Álvaro Quijandría, para que aclararan la posición oficial peruana con respecto al sistema de franjas de precios. Ambos ministros habían declarado en Lima que el Perú presentaría un mecanismo alternativo ante el planteamiento estadounidense de que los países andinos desmantelen sus respectivos sistemas.

Estas declaraciones fueron recibidas como un "doble discurso" que debilitaba y desautorizaba a los técnicos peruanos que negociaban con los estadounidenses, y como contrarios a los acuerdos asumidos por el gobierno con los agricultores.

Ante el emplazamiento, los ministros desmintieron lo publicado por varios medios de comunicación, y que mantenían la posición de defender el sistema de franjas, aunque también señalaron que se trabajaba en alternativas de protección equivalentes. Al mismo tiempo, los ministros se comprometieron a trabajar en forma conjunta con los gremios, para arribar a posiciones coherentes que atiendan no sólo los intereses exportadores, sino también los de las actividades productivas orientadas al mercado nacional. "Es lo importante que se ha conseguido en Guayaquil", señala el presidente de Conveagro, Luis Zúñiga, sin dejar de reconocer que "existen intereses que presionan para que se avance hacia la firma de un TLC lo más rápido posible" (ver recuadro).

La prisa se paga caro

Tras la ronda de Guayaquil, las cosas están como al principio, sobre todo en dos de los temas sensibles: agricultura y propiedad intelectual.

En agricultura, EE.UU. mantiene sus subsidios y no da marcha atrás en su objetivo de que los andinos desmantelen sus sistemas de aranceles lo más rápido posible, en reciprocidad a la apertura comercial que pudiera conceder para nuestras exportaciones.

Por otro lado, las declaraciones de los negociadores estadounidenses con respecto a si se mantendrán los beneficios del ATPDEA para las exportaciones andinas, que ya ingresan liberadas de aranceles a su mercado, fueron lo suficientemente ambiguas como para contentar a algunos exportadores andinos, mantener a la mayoría en la incertidumbre y no chocar con los intereses de sus propios productores, en vísperas de un reñido proceso de elección presidencial.

La jefa negociadora norteamericana, Regina Vargo, reiteró en Guayaquil lo que ya había dicho un mes antes en la cuarta ronda realizada en Puerto Rico: "Los beneficios del ATPDEA serán superados por el TLC", dijo, pero eso será "a medida que avancen las negociaciones". Algunos interpretaron estas declaraciones como una desautorización política a las afirmaciones de funcionarios norteamericanos en el sentido de que éstas negociaciones "partían de cero". Lo cierto es que las principales exportaciones andinas (espárrago, mango o uvas del Perú, atún de Ecuador y flores de Colombia) siguen de "rehenes" en la canasta de productos con plazos largos de desgravación arancelaria.

Los intercambios de mejora de ofertas de acceso a mercado, donde se ven los plazos y condiciones de desgravación de las diferentes partidas, que debieron efectuarse en Puerto Rico, tampoco se produjeron en Guayaquil, y recién se harán en la sexta ronda, prevista para el próximo mes en Arizona, EE.UU. La continua postergación de este procedimiento se debe al incumplimiento de los estadounidenses, quienes, sin embargo, insisten en cerrar las negociaciones antes del próximo 20 de enero.

El presidente de la Asociación de Industriales Lácteos, Rolando Piskulish, considera que aceptar ese planteamiento nos coloca en una "carrera peligrosa", en la que al final nos terminan imponiendo condiciones. Y si no hay acuerdos internos claros, "la prisa nos puede costar muy caro", señala, planteando que sería mejor tomarnos un tiempo para arribar a esos acuerdos. Similar planteamiento hizo el Comité Unitario de Gremios Agrarios -Cunga- en un comunicado en el que pide al Gobierno y al Congreso que "se suspendan" las negociaciones del TLC con los EE.UU. y el Mercosur en el tema agrario, "hasta que se encuentre una fórmula de coincidencia para que estos acuerdos puedan ser "realmente libres, equitativos y justos".

 

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