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La Revista Agraria Nº 38 - Lima-Perú, agosto 2002
Otra vez los biopiratas. Ya hay patentes sobre maca
Las empresas Pure World Botanical y Biotics Research Corp registraron
en la Oficina de Patentes de los Estados Unidos derechos sobre extractos
de lepidium meyenii (maca) para aplicaciones farmacéuticas y composición
y métodos de preparación de lepidium, en el primer caso, y maca y
cornamenta para el aumento de los niveles de testoterona, en el segundo.
Por ahora estas patentes son legalmente reconocidas sólo en Estados
Unidos, pero la Pure World Botanicals, el mayor laboratorio de extractos
botánicos de ese país, ya solicitó el reconocimiento de derechos en
Australia, la Oficina de Patentes de la Unión Europea y la Organización
Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI). Con ese reconocimiento la empresa
adquiere derechos monopólicos para procesar y comercializar extractos de
maca y puede impedir que otros lo hagan, a no ser que le paguen regalías.
Pues bien, la Pure World Botanicals, sostiene haber descubierto,
aplicando "sofisticada ciencia", que los componentes aislados de
la raíz andina elevan la energía y la potencia sexual. Su producto
"MacaPure" es promovido como "el secreto de la vitalidad de
los Incas", señalando además que la raíz de la cual saca los
extractos es cultivada en las alturas de la sierra central del Perú. ¿Dónde
está entonces el invento?
De prosperar las pretensiones de Pure World Botanicals, el Perú perdería
este último mercado, que tiende a ampliarse, y se vería obligado a
exportar maca sólo como materia prima. Con ello se van al agua y
desalientan las inversiones hechas o por realizar en estudios sobre la
maca, como el efectuado por el Centro Internacional de la Papa (CIP) con
financiamiento de Química Suiza, y en la instalación de plantas
procesadoras por parte de varios laboratorios nacionales, y se cierra una
oportunidad para los campesinos productores de maca en las alturas de Junín,
Cerro de Pasco, Huancavelica y Ayacucho, donde la superficie dedicada al
cultivo creció de menos de 100 Has en 1994 a cerca del 2000 Has a fines
de la década A nivel de INDECOPI se ha formado un comité de trabajo integrado por representantes del Instituto Peruano de Plantas Medicinales, INDECOPI, la Cancillería, y ADEX, entre otros, quienes evalúan las implicancias técnicas y económicas de interponer una acción legal. "Si demostramos que comercializamos la maca (en extracto) antes de la fecha en que se presentaron las solicitudes de patentes tenemos posibilidad de anularlas", señala Alejandra Velasco, presidenta del subcomité de exportadores de ADEX. Esta acción legal puede ser costosa y durar meses, aunque no por ello deja de ser válida. Pero las organizaciones campesinas e instituciones denunciantes de la piratería van más allá. Además de exigir que el Estado objete legalmente los derechos concedidos por las autoridades norteamericanas, plantean que se denuncie el hecho ante la Organización Internacional de Propiedad Intelectual (OMPI) como "un robo de los conocimientos tradicionales de las comunidades andinas". Estas organizaciones se han propuesto formar una Coalición Andina contra la Biopiratería con el objetivo de "realizar una campaña orientada a que se establezcan mecanismos para garantizar que lo que se exporta no termine en una oficina de patentes", dice Alejandro Argumedo de la Asociación Andes. Es un hecho que muchas semillas de variedades vegetales, medicinas, cosméticos o tintes comercializados por empresas transnacionales, se obtuvieron recogiendo genes de los países de donde son oriundas esas especies y el conocimiento ancestral de las comunidades locales sobre sus usos, propiedades y características. El Perú y los países andinos ya han sufrido varios casos de biopiratería. Una variedad de quinua peruano-boliviana fue patentada hace unos años en los Estados Unidos. En Japón se hizo lo mismo con una variedad adaptada de yacón en base al germoplasma que se llevó del CIP el cuñado de Fujimori, Víctor Aritomi. Otra patente estadounidense sobre la ayahuasca logró ser anulada luego de la fuerte batalla que desplegaron comunidades nativas de la amazonía ecuatoriana, pero este caso está nuevamente abierto porque los investigadores norteamericanos insisten en haber descubierto los atributos de la planta amazónica. También de variedades nativas de algodón de color y tomate silvestre hay derechos de propiedad registrados en los Estados Unidos. ¿Cómo evitar que la biopiratería continúe? Recientemente, se promulgó la ley que crea el Régimen de Protección de Conocimientos Colectivos de Pueblos Indígenas que establece mecanismos para registrar estos conocimientos ante el INDECOPI y defenderlos. (ver recuadro). Pero, ¿basta que el Perú y los países de la Comunidad Andina prohiba la biopiratería cuando a nivel internacional está prácticamente legalizada? A nivel internacional el debate está abierto e, incluso, en las negociaciones que se desarrollan en la OMC se logró incorporar en la agenda la revisión del Acuerdo sobre Derechos de Propiedad Intelectual (ADPIC) en los aspectos relacionados a las patentes de recursos genéticos. Lo que está en cuestión es si la normativa internacional sobre derechos de propiedad intelectual sirven para asegurar la disponibilidad de recursos genéticos estratégicos para la alimentación y la salud, y protegen el conocimiento colectivo de pueblos campesinos.
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