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La
Revista Agraria Nº 20 - Lima-Perú, octubre 2000
Tecnologías:
Huancavelica - Ayacucho y Apurímac
La segunda región alpaquera nacional
En
la sierra centro - sur del país, en los departamentos de Huancavelica,
Ayacucho y Apurímac, se ubica la segunda región alpaquera nacional, con
cerca de 700 mil cabezas de camélidos domésticos y casi 30,000 familias
de criadores. Se pueden identificar dos sub zonas de mayor concentración:
una al norte, desde las alturas de Yauyos y Huancavelica hasta las provincias
norteñas de Ayacucho, y otra en al sur desde Puquio y Coracora hasta las
provincias sureñas de Apurímac. Sociedades de pastores altoandinos comparten
la misma cultura quechua basada en esta crianza en las zonas agroecológicas
de puna y jalca andina.
Casi la totalidad de los distritos alpaqueros de estas zonas alpaqueras se encuentran
en condición de pobreza extrema, mientras que la presencia de las instituciones públicas
y privadas del sector es muy precaria y las organizaciones de criadores son muy débiles,
prácticamente inexistentes. De otra parte, las prácticas ganaderas tradicionales y la
falta de servicios de asistencia técnica determinan niveles de producción muy bajos:
saca no mayor al 8%; esquila bianual de 6 lbs. con fibra gruesa y dispareja; mortalidad
media del rebaño 20 al 25%; y carcazas de sólo 15 a 20 Kg. con alta incidencia de sarcos
poridiosis. El sistema de comercialización de fibra y carne es altamente informal, con
mercados locales deprimidos.
Sin embargo, las potencialidades de esta región son grandes. En primer lugar, resalta su
ubicación estratégica que la vincula ventajosamente con los mercados regionales de
Huancayo - Huancavelica y Huamanga, y extra regionales de Ica, Pisco y, sobre todo, Lima.
Las praderas naturales, estimadas en 2'500 has., pueden mejorar significativamente la
oferta forrajera con mejores practicas de manejo y riego. El tercer potencial es la alta
diversidad genética de la población ganadera constituye, recurso valioso de ecotipos
locales.
Los tradicionales circuitos comerciales de fibra vinculados a Arequipa deben ser
complementados con otros hacia Huancayo y Lima y, en carne, debe desarrollarse una red
dinámica hacia el gran mercado limeño; de hecho, el volumen de carne hacia los mercados
urbanos de Ayacucho, Huancayo y Lima es cada vez mayor, señalando al parecer la
desaparición del prejuicio que excluía el consumo de carne de alpaca por pobladores
urbanos.
El futuro de esta región dependerá, principalmente, del desarrollo de la crianza de los
camélidos domésticos, pero este desarrollo supone elevar los niveles técnicos de la
crianza, generar valor agregado, mejorar la calidad y diversidad de la producción
primaria e industrial y garantizar una eficiente gestión empresarial de los actores
locales.
Para ello se requieren más caminos rurales, energía e irrigaciones; camales y
servicios de comercialización, cobertura y calidad de los servicios sociales de
Educación y Salud.
Se requiere, además, del fortalecimiento de las organizaciones sociales, tanto
familiares como comunales, y de la institucionalidad pública y privada local, con
recursos humanos calificados.
En resumen, es evidente la necesidad de un Plan Integral de largo plazo que señale los
lineamientos de políticas del sector; promueva y oriente la participación de los agentes
y actores públicos y privados; que construya las bases de la sostenibilidad y permita
ejecutar proyectos productivos y empresariales con impacto en el ingreso y la generación
de puestos de trabajo. Corresponde al Estado promover, liderar y asumir su responsabilidad
en este Plan, cuyos lineamientos generales deben orientarse a:
- Mejorar la situación y condición del medio ambiente y de los
recursos naturales.
- Mejorar la cobertura y calidad de los servicios sociales: educación -
salud.
- Mejorar la infraestructura económica y productiva de: energía,
comunicación, irrigación y servicios para la producción y comercialización.
- Mejorar la formación de cuadros humanos con liderazgos y habilidades
técnicas.
- Mejorar y desarrollar las instituciones sociales públicas y privadas
locales para asumir y dirigir los planes de desarrollo del sector.
Elevar la calidad de vida de más de 30,000 familias alpaqueras de esta región, muchas de
ellas en pobreza extrema, debe ser un objetivo compartido. La herramienta de lucha contra
la pobreza es, queda claro, la crianza intensiva y tecnificada de alpacas y la
comercialización ventajosa de su fibra y carne.


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