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La Revista Agraria Nº 20 - Lima-Perú, octubre 2000

Coyuntura:

 

El agro y la crisis económica:
Campaña bajo tormenta

paro-1.jpg (25874 bytes)Mientras el Ministro Carlos Boloña admitía hace algunos días que la economía nacional se encuentra azotada por una "tormenta perfecta", el titular de Agricultura no encontraba respuestas satisfactorias a las demandas de financiamiento y de restitución de los beneficios al uso de fertilizantes, insumos y equipos, planteadas por los agricultores para enfrentar los efectos de esa misma tormenta sobre la presente campaña agrícola.

Otra vez la campaña agrícola tropieza con un escenario económico totalmente adverso. Otra vez la incertidumbre haciendo presa de los productores del campo, que se preguntan cómo puede conducirse una campaña en medio de la más severa crisis económica y política desatada en el país en los últimos 50 años.

La tormenta viene con todo

A estas alturas nadie duda que la economía nacional se encuentra sacudida por una severa crisis, cuya magnitud en un comienzo el gobierno intentó minimizar. Cuando un sector de la población creía y las autoridades aseguraban que el país por fin salía del foso para reiniciar un ciclo de crecimiento, luego de casi tres años de recesión, se ha producido en estos últimos meses un violento deterioro de la situación económica. La enorme brecha fiscal heredada de una campaña electoral en la que el candidato oficial gastó los recursos públicos en exceso y, las dificultades para mantener la recaudación de impuestos, han obligado al gobierno a aplicar un enérgico freno al gasto público, provocando una recaída recesiva y, de paso, reduciendo más aún las posibilidades de mejorar dicha recaudación.

El golpe de confianza que el ministro Boloña se propuso generar para restablecer las expectativas de los inversionistas nacionales y foráneos y recuperar los niveles de inversión privada no se ha producido. La crisis política, precipitada desde el mes pasado, ha asestado un golpe mortal a los intentos reactivadores y la más severa tormenta, desde que se inició el actual modelo, afecta hoy a la economía. Una señal es que el propio gobierno empieza a corregir hacia abajo sus previsiones iniciales de crecimiento del PBI para este año de 5.5.% a 4%. Analistas privados proyectan una cifra, incluso, por debajo de eso. Igualmente los estimados de crecimiento para el 2001 están siendo revisados y se ubican alrededor de 3.5% en las versiones más optimistas.

gra01-20.gif (12895 bytes)En este ambiente las cifras dadas a conocer sobre el crecimiento de un 4% del producto nacional en agosto, sostenido por un supuesto salto extraordinario de 10.8% en la industria manufacturera, simplemente no han merecido la credibilidad de los agentes económicos. Los propios empresarios industriales, que no perciben ninguna mejora en las ventas de sus productos, reconocen que se ha deteriorado enormemente la calidad del PBI como indicador de la situación económica. Pero incluso con las mismas cifras oficiales es visible la desaceleración del crecimiento en los últimos meses, reflejando que la economía ingresa a un nuevo ciclo recesivo, sin haber logrado recuperarse del anterior.

En el caso de las actividades urbanas, los analistas consideran que un mejor indicador es, por ejemplo, el consumo de energía eléctrica que no muestra hasta ahora una apreciable recuperación. Peor aún es el panorama en la industria de la construcción, que viene cayendo por cuatro meses consecutivos. Los empresarios vinculados al sector aseguran que el estado de la actividad es la más difícil de los últimos cinco años, habiéndose producido una fuerte retracción en las decisiones de la inversión privada. Y, por el lado público, no se vislumbra una salida en lo inmediato, dada la decisión gubernamental de recortar drásticamente la inversión en obras (hasta el primer semestre se había reducido en un 5%, pero en los últimos meses la reducción ha sido superior al 20%) a fin de controlar el déficit fiscal.


....Continúa--->

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