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La
Revista Agraria Nº 17 - Lima-Perú, julio 2000
Artículos:
- Agricultura de la sierra. Disputando el mercado
- Espinas y alcachofas
- De los bosques su nueva ley
- Lo nuevo de la nueva ley forestal
Agricultura de la sierra
Disputando el mercado
Competitividad, modernización tecnológica, organización
empresarial han sido en los últimos 10 años retos también planteados para algunos
sectores de la agricultura serrana con el fin de insertarse en la economía de mercado
libre y globalizado establecida en nuestro país desde 1990.
Los esfuerzos para afrontar éstos desafíos no han sido escasos, se ha promovido la
organización de empresas comunales y multicomunales, así como ciertos cultivos cuya
comercialización
en algunos nichos del mercado logran algún margen de utilidad.
LRA estuvo en el valle del Mantaro recogiendo algunas experiencias.
ISCOS: Empresa comunal y Comunidad
empresarial
Iscos es el nombre de una comunidad campesina enclavada en la cuenca del Cunas, provincia
de Chupaca; cuenta con tres barrios Patarcocha, Yanamarca y Chaupimarca, todos en el
distrito San Juan de Iscos. En ella funcionan dos experiencias empresariales siendo el
trabajo comunal una fortaleza en ambos casos.
La comunidad campesina de Iscos fue reconocida en 1935, cuenta con 657 has. de tierras
tituladas y registradas, pero desde sus inicios tuvo problemas de unidad. Por diversos
aspectos el barrio de Patarcocha se desligó de los otros dos y en 1994 logró formalizar
su diferencia (con autorización de la Comunidad) formando la Empresa Comunal Patarcocha,
"ese año vendimos nuestros animales para financiar la compra, mediante fondo
rotatorio, de dos módulos de ganado Brown Swiss del Ministerio de Agricultura", nos
dice su presidente el señor Donato Huaynalaya.
Si bien estos animales no se distinguen por ser buenos lecheros, las quince vacas que
tiene el establo de la empresa producen aproximadamente 100 litros diarios, la misma que
venden a un poronguero a razón de un sol el litro, ingreso que lo dedican exclusivamente
al mantenimiento de pastos, servicio veterinario y cuidado de los animales.
Cuando las enfermedades llegan -a pesar de las vacunas persisten la fiebre aftosa y el
carbunclo- el dinero de la leche no alcanza para hacerles frente y se ven obligados a
vender algún animal, para poder curar el rebaño.
La EC Patarcocha pronto inaugurará una planta quesera, pequeña infraestructura lograda
gracias al apoyo del Municipio distrital, el Ctar-Junín y el trabajo de los mismos
campesinos asociados, que permitirá mejorar su economía. La empresa compró en 1997 al
Ministerio de Agricultura un tractorcito chino de marca Shangai, el mismo que viene
alquilando a 30 soles la hora, dinero que le ha permitido pagar dos de las cuatro cuotas
de su precio. En la actualidad no pueden juntar el dinero de la tercera cuota porque la
máquina se malogra muy seguido y consume mucho combustible, "parece que ha venido
repotenciada a nuestro país, que ya estaba usada antes de llegar, ahora ya sabemos para
no comprar otra vez", nos dijo el señor Santiago Peña, administrador de la EC
Patarcocha.
Esta empresa también cuenta con tierras agrícolas que son trabajadas en faenas por todos
los socios. La cosecha es repartida equitativamente y cuando los precios lo permiten
reportan alguna utilidad. Desde hace varias campañas los resultados no son muy
alentadores.
La Comunidad Campesina
En los otros
dos barrios permanece la comunidad campesina Iscos, que como no podía ser de otra manera,
tiene en el cultivo de sus tierras y crianza de animales su principal actividad. Cada
comunero conduce de forma independiente su parcela, pero todos los lunes trabajan las
tierras comunales, y diariamente, por turnos, llevan los animales de la comunidad a
pastar.
Esta comunidad cuenta con treinta vacunos de raza Holstein, animales conseguidos gracias a
un fondo rotatorio del IVITA (Universidad de San Marcos) a comienzos de la década. Las
vacas producen aproximadamente 300 litros de leche por día, pero la comunidad sólo vende
leche fresca los martes y jueves a un pequeño industrial huancaíno. Gran parte de la
producción lechera es procesada por la misma empresa en la pequeña pero productiva
planta lograda con recursos propios y que está a cargo de un ingeniero contratado por la
comunidad. Esta planta produce queso fresco, queso madurado (tipo andino), yogurt y manjar
blanco, todo bajo la marca "El Isqueñito", su mercado principal es la ciudad de
Huancayo.
Los ingresos obtenidos por la venta de leche y productos lácteos se reinvierten en el
establo y en nuevos implementos para la planta procesadora que ha empezado a producir
licores y mermeladas. La venta de la cosecha comunal se reparte entre los comuneros, este
escaso ingreso no desanima a las familias comuneras cuyos hijos se benefician al tomar, en
la escuela distrital, diariamente leche fresca donada por la comunidad.
Pero no todo es color de rosa, la comunidad campesina Iscos ha tenido problemas
dirigenciales, así que antes que se cumpla el tiempo de mandato de don Arturo Melgar
Quispelaya, decidieron cambiarlo y desde los primeros días de julio Efraín Samaniego
Casas, un comunero joven, es su nuevo presidente. "El reto es grande, hay que llevar
a delante las cuentas bien claras, además hay que ver los juicios por nuestras tierras,
pues a pesar que tenemos títulos registrados (incluso reconocidos por el PETT) un
terrateniente nos sigue fastidiando", nos dijo el señor Samaniego, quien combina su
trabajo dirigencial en la comunidad, con la labor agrícola familiar y su combi que hace
la ruta Chupaca-Iscos desde las 5 de la mañana, todos los días.
Lo que falta
Muchas son
las cosas que faltan, una mejora en los precios ayudaría bastante, pero no es la
solución final según el Sr. Peña, de la EC Patarcocha. Para que ésta y otras empresas
comunales (ver recuadro) progresen es necesario que los socios se capaciten para
"entender realmente lo que es una empresa", dice. Esta capacitación brindará a
los socios de empresas comunales los elementos necesarios que deben tomar en cuenta para
realizar su trabajo y sus inversiones a fin de no gastar pólvora en gallinazo.
Lo importante es que en el caso de Iscos, se combina el funcionamiento de una empresa
comunal y la vigencia de una comunidad campesina que sigue trabajando tomo tal y hace
crecer poco a poco su experiencia empresarial. Éste resulta un buen ejemplo de cómo la
comunidad campesina puede ser el espacio en el que conviven, con relativo éxito, la
agroindustria rural, la actividad empresarial y el trabajo parcelario familiar.
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