Bertha Consiglieri, colega, amiga, ha
muerto
Desde
una pequeña habitación en las afueras de Bruselas recuerdo a mi
amiga Bertha. Hace unas horas mi esposa, su amiga de siempre, me
dio la mala noticia por teléfono. Fue una sorpresa cómo no. Una
tristísima sorpresa. Pero al mismo tiempo quizá debería haber
recelado algo: mirando hacia atrás, la salud de Bertha no
parecía estar bien desde hace algún tiempo.
Con Bertha nos conocíamos desde hace más de tres décadas, como
militante de las mismas causas. Ni por un momento dejó de creer
en lo que creía desde que era una periodista joven, haciendo la
crónica del movimiento campesino en los años setenta en revistas
notables de la izquierda como no las habría más. Naturalmente
entró a trabajar en CEPES desde inicios de los ochenta, para no
dejarnos más.
Durante esos largos años, y hasta el último día de su vida,
escribió cientos, miles de páginas sobre los acontecimientos
agrarios y rurales, leal siempre a sus creencias y compromisos
de juventud: el derecho de los campesinos a la dignidad, el
respeto a sus derechos ciudadanos, el derecho a una buena
calidad de vida. Mas allá de lo rural, espacio que siempre
estuvo al centro de su interés, aspiraba a un Perú realmente
democrático. Más aún: en el último documento institucional del
CEPES, Bertha introdujo una modificación en nuestra Misión: no
basta con orientarnos hacia un desarrollo democrático del país,
sostenía, sino apuntar a un mundo justo y equitativo.
Bertha deja una ausencia en el mundo de mis afectos y de todos
los colegas del CEPES. Pero también deja un gran vacío como
trabajadora en una institución especializada en la cuestión
agraria y rural: era la que más sabía. Era su manera de estar
más cerca de aquellos con los que siempre se identificó: los
campesinos.
Fernando Eguren L.
Presidente del CEPES.