Advierte que la concentración de la tierra en el Perú este año es mayor que
en el período previo a la Reforma Agraria de 1969.
Según el Censo Agropecuario de 1961, el 75. 9
% del área censada estaba en manos del 0.4 % de
propietarios. Pero un mapa de
la gran propiedad rural elaborado por CEPES muestra que en 2009, 7
propietarios concentran 31,795 mil hectáreas en Piura; en Lambayeque,
dos propietarios concentran 28,300 hectáreas;
en Ancash, un solo neolatifundista tiene 16,000 hectáreas y la
concentración se repite en toda la Costa.
En la Amazonía, el nuevo “barón” de la tierra es Dionisio Romero y sus socios
chilenos que se han apoderado ya de 20,000 mil
hectáreas de palma aceitera para la
producción de aceite de consumo humano, además de mayor
participación para biodiesel.
Según CEPES, el proyecto Shanusi, en
la frontera de Loreto con San Martín, tenía sembradas 8,000 hectáreas
de palmas en el segundo semestre de 2008. En el mismo periodo, Palma
del Espino (en Tocache, San Martín) aparecía con 12,000 hectáreas de
palmas sembradas (7,500 hectáreas en producción)11, con una proyección
de 15,000 hectáreas para el año 2012.
En total, sólo 34 propietarios son dueños y señores de 225,
657 hectáreas de tierras en la Costa. En este cálculo no se ha estimado
la concentración en los Andes, especialmente en el Valle Sagrado de los
Incas, en el Cusco.
La neolatifundización de la
tierra en el Perú se da por varios mecanismos: remate de
tierras de los pequeños y medianos propietarios que no pueden pagar sus
deudas; compra de tierras para la producción de biocombustibles; ampliación de la
frontera agrícola y conversión de las cooperativas agrarias en
empresas privadas.
Convencido el gobierno aprista y sus socios
de la derecha que la pequeña y mediana agricultura
debe ser reemplazada por la agricultura
industrial, por el gran monocultivo para la exportación, están creando
las condiciones económicas y políticas para que la agricultura
familiar, que representa el 95 % del agro en el país y produce
la mayor parte de los alimentos que consumen los peruanos, se extinga
irremediablemente.
El
neolatifundismo que promueve el presidente García no es, como sus
mentores preconizan, un sistema que crea desarrollo. Genera
concentración de poder, exclusión social e inequidad económica. Pero
además el gran monocultivo industrial es inviable-lo dicen la FAO y
otras organizaciones internacionales.
La breve
historia de la Ley 29264 de Reestructuración de la Deuda Agraria
(Preda) es un clarísimo ejemplo de las intenciones non santas del
gobierno aprista con relación a la pequeña y mediana propiedad.
La Ley
29264 está destinada a solventar las deudas de 3 mil pequeños
propietarios con entidades privadas por un monto de 50 millones de
soles; pero el ministro de Economía y Finanzas, Luis Carranza Ugarte, se niega a transferir los 50
millones de soles al Banco Agrario para que esta entidad compre las
deudas y evite el remate de las tierras.
Fuentes :
La Primera
Textos completos (algunos sólo están disponibles el día de publicación)