Las mujeres en el Censo 2007
 

LAS MUJERES EN EL CENSO 2007: Primeras Aproximaciones

 

 

 

Por: Maruja Barrig.

La información del Censo Nacional de Población y Vivienda – 2007 da cuenta de algunos cambios en el perfil sociodemográfico de hombres y mujeres, y también de algunas permanencias en las brechas rural / urbana y en las brechas de género.

Una primera constatación es el incremento de las uniones de hecho en el período intercensal 1993 - 2007. Como se observa en el Cuadro Nº 1 que sintetiza algunas de las principales variables del Perfil Demográfico, el porcentaje de hombres y mujeres convivientes ha aumentado considerablemente, aunque es un fenómeno más notorio en las zonas urbanas (en donde pasó del 14% en 1993 al 23.3% en el 2007) que en las rurales (del 22.4% al 29.2%). La expansión de la convivencia trae aparejada una disminución de la población casada, tanto en el campo como en las ciudades. La población que declara estar “separada” aumentó en el período bajo análisis: se ha casi duplicado en hombres y en mujeres, aunque si observamos las cifras, parecería una situación más pronunciada en las ciudades que en el campo.

El fenómeno de una población femenina cuyo estado conyugal es “separada” podría vincularse a otros cambios que arrojan las cifras del Censo: la educación y el empleo, en la hipótesis que mujeres con mayores niveles educativos y acceso a trabajo por ingresos exhibirían menor dependencia económica respecto de sus cónyuges, que las mujeres de las generaciones anteriores. En efecto, mientras en 1993 sólo un 19.3% de la población femenina de 15 años a más tenía educación superior, en el 2007 ese porcentaje llega al 30.2%. Y este nivel educativo mayor se refleja también en las cifras de la Población Económicamente Activa (PEA). Si en 1993, del total de la población femenina de 15 años a más el 29% trabajaba o buscaba activamente trabajo, ese porcentaje se incrementó sustancialmente al 37.7% en el 2007; en otras palabras casi el 40% de las mujeres de más de 15 años en el Perú son parte de la PEA.

Esa presencia femenina en el mercado laboral muestra también un perfil de mayor nivel educativo: como se observa en el Cuadro Nº 1, cuatro de cada 10 mujeres que son parte de la Población Económicamente Activa tienen educación superior. Este cambio en el perfil de las mujeres observado a través de los datos del Censo, se complementa con transformaciones en el comportamiento reproductivo: tanto en el campo como en las ciudades el número de hijos por mujer ha disminuido aunque la brecha rural / urbana se mantiene. En zonas rurales el promedio de hijos por mujer, habiendo bajado de 3.2 hijos a 2.5, sigue siendo mayor que lo que se observa en la ciudad, donde en el año 2007, el promedio llega a  1.5 hijos.

Siendo los anteriores algunos cambios importantes, la información del Censo ilumina algunas situaciones constantes que reflejan la persistencia en las brechas entre hombres y mujeres, y entre el campo y las ciudades. Uno de ellos es el analfabetismo, que habiendo disminuido porcentualmente, sigue siendo un fenómeno femenino: 10 de cada 100 mujeres mayores de 15 años es analfabeta, mientras que sólo 3 hombres lo son. Y este fenómeno, como era previsible, no sólo refleja la desigualdad entre varones y mujeres, y entre las áreas rurales y urbanas, sino también las diferencias étnicas.


 

Cuadro en Excel

 

Por primera vez, un Censo Nacional puede ser capaz de analizar las diferencias según grupos étnicos, identificados en base a la lengua materna. Así, en la población de 15 años y más, son analfabetas el 32.7% de mujeres con lengua materna asháninka (20.7% de los varones); el 31.1% de las mujeres quechuas (9.9% de los hombres) y el 22.3% de las aymarás (6.1% para el caso de los varones); con otras lenguas nativas- de etnias amazónicas- 27.7% de mujeres son analfabetas frente al 11.7% de los hombres. Estos porcentajes contrastan fuertemente con el analfabetismo de las mujeres con el castellano como lengua materna (6.8%) pero también con los porcentajes de hombres en esa misma categoría (2.7%). Es evidente que las brechas de desigualdad se expresan en la esfera de las relaciones de género, y en las diferencias regionales y étnicas.

 

 

estudios_lengua.jpg

Otra información nueva que arroja el Censo del 2007 es la población que no cuenta con documentos de identidad. Como se observa en el Cuadro Nº 1, la población de 18 y más años sin Documento Nacional de Identidad es 552 mil 84 personas, de ellas, 313,884- cerca del 60%- son mujeres. Como asegura el análisis censal, no poseer DNI imposibilita el libre desplazamiento por el territorio, conseguir un empleo formal, inhabilita para votar o ser elegidos, y realizar trámites como obtener un título de propiedad, inscribir a sus hijos, hacer una denuncia o pedir préstamos bancarios. En el área rural se presenta el mayor porcentaje de indocumentados con 6.3% (234 mil 230 personas), principalmente en las comunidades campesinas y nativas que fueron afectadas por la violencia política.

Con esta primera aproximación a las cifras censales se ha pretendido graficar los cambios y las permanencias en la situación de las peruanas.

Temas CEPES

Enfoques transversales