Biotecnología y Transgénicos

  • informó que con el fin de limitar eficazmente el ingreso de los Organismos Vivos Modificados o transgénicos, el Gobierno está elaborando los protocolos que serán aplicados por la Sunat.
  • Desde la vigencia del reglamento (15 de noviembre del 2012) que declara la moratoria por 10 años al ingreso y producción en el país de los transgénicos, el Ejecutivo está avanzando en una serie de iniciativas para implementar este marco normativo.
  • anunció que el reglamento de un artículo en el Código del Consumidor se ha vuelto un dolor de cabeza para empresarios y el Ejecutivo que hasta el momento no lo promulga a pesar de la importancia para el público. El artículo obliga a etiquetar los productos informando del porcentaje de transgénicos que contiene.
  • Explicó que el artículo 37 del Código del Consumidor dice que todo producto que contenga transgénicos debe estar etiquetado y con la información exacta de la cantidad de este material genéticamente modificado.
  • Sin embargo, señaló, los empresarios han pedido al Ejecutivo que se fije un “umbral”, es decir, que si el producto contiene menos de 5% de material transgénico no se detalle en la etiqueta.
  • “El código no dice eso, sino que si los productos tienen transgénicos debe ser informado en la etiqueta. Con esto quieren sacar la vuelta al consumidor. Los empresarios no dicen que si uno consume varios productos con 4% o 3% de transgénicos al final consumirán mucho más”, sostuvo.
  • Con este pedido se afecta no solo el derecho del público consumidor a la elección sino a la información ya que de un lado el que compra un producto tiene derecho a elegir entre una gama de alternativas pero también con la debida información de lo que contienen.
  • De otro lado, indicó que hace un año la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) envió el proyecto a la Organización mundial del Comercio (OMC) que tras estudiarlo consideró que el reglamento constituía un Obstáculo Técnico al Comercio, es decir anteponían la labor empresarial antes que los derechos del público.
  • “Yo me revelo a eso. Las autoridades deben tener en cuenta el Principio de la Precaución que indica que cuando existe la duda que un producto puede hacer daño, el gobierno está en la obligación de salvaguardar a la población y limitar su comercialización”, afirmó.
  • comenta que el Perú tiene mucho que perder y nada que ganar si se liberaran al ambiente variedades genéticamente modificadas de maíz, algodón o papa, entre otros.
  • El riesgo está comprobado: variedades nativas cultivadas pueden contaminarse con los genes alterados. Ya ocurrió con el maíz nativo en algunas zonas de México.
  • La Ley de Moratoria y su reglamento, recientemente promulgados, permiten que en el Perú se fortalezcan las capacidades y la seguridad de la investigación biotecnológica, evitando, al mismo tiempo, riesgos a la biodiversidad nativa.
  • Es un hecho que las publicitadas –y no necesariamente certeras– ganancias en productividad no compensarán jamás el posible daño, por contaminación vía polinización cruzada, a las invalorables variedades cultivadas peruanas y sus parientes silvestres.
  • Los transgénicos son una pérdida real de oportunidad para ingresar en el creciente mercado orgánico. Los mercados son cada vez más verdes y los consumidores globalmente rechazan los alimentos transgénicos o con rastros de estos.
  • La vocación y mayor potencial del Perú, según expertos, no está en la producción en masa de ‘commodities’ agrícolas como el maíz transgénico.
  • Nuestro variado y torturado paisaje es más apto para cultivos nativos con mayor valor en los mercados internacionales, como el maíz morado o el maíz gigante de los incas, sin hablar del increíble tesoro de los granos andinos y las miles de variedades de papas nativas, entre la gran agrodiversidad heredada de los antiguos peruanos, quienes supieron adaptar los cultivos a la realidad ecológica del territorio.
  • El Perú es uno de los más importantes centros de origen y diversificación de especies cultivadas, junto con el Medio Oriente, norte de China y México. Somos el primer país en variedades de papa (9 domesticadas y más de 3.000 variedades).
  • Los antiguos peruanos desarrollaron, también, otras especies como ajíes (cinco especies domesticadas y decenas de variedades), maíz (52 razas), tomate, camote y gran variedad de granos como la quinua, la kiwicha o el tarwi, amén de otros tubérculos y raíces andinas.
  • De América del Sur, nuestro país es el mayor centro de diversidad genética de algodón, lo que significa un material genético invalorable para el mejoramiento de algodones cultivados, como los valorados pyma o el tangüis. El dilema que pretenden plantear algunos es cultivar maíz genéticamente modificado (‘transgénico’) para incrementar marginalmente la productividad en unos pocos miles de hectáreas, en vez de promover cultivos orgánicos –en millares de pequeñas y dispersas parcelas de las comunidades andinas–, de la quinua o algunas de nuestras increíbles variedades nativas de maíz. La menor productividad por área se compensa con creces por su valor de mercado y comprobada inocuidad, y de paso conservamos nuestros recursos genéticos y revaloramos nuestra cultura.
  • opinó que el gobierno de Ollanta Humala ha decretado por ley la moratoria por diez años del ingreso de organismos vivos modificados (OVM), más conocidos como transgénicos. Se trata de una medida acorde con las tendencias de los mercados internacionales en los que la demanda de alimentos orgánicos es creciente.
  • La moratoria resulta positiva para la imagen del Perú como centro de productos naturales y líder sudamericano en la conservación de la rica agrodiversidad y los ecosistemas y sus riquezas naturales. El asunto no ha gustado a los lobbistas de las trasnacionales productoras de tales semillas que ya generan problemas a lo largo y ancho de los países donde han sido introducidos.
  • En las últimas semanas, ha saltado a la palestra un inesperado pro transgénico, ni más ni menos que el ex (y posible futuro) candidato presidencial Pedro Pablo Kuczynski. PPK ha sentenciado que la moratoria “no tiene sustento científico”. Según él: “las ideas que flotan por allí de que los transgénicos son una especie de plaga que van a destruir toda nuestra flora y nuestra fauna son completamente falsas”.
  • Y añadió que países como Argentina y Colombia, que son potencias agrícolas, “han aceptado el ingreso de semillas transgénicas”. Parece que PPK está bastante desinformado de lo que ocurre en Argentina, donde la soya transgénica de Monsanto (y resistente al herbicida Roundup de la misma compañía) está siendo literalmente devorada por las malas hierbas que normalmente invaden ese tipo de cultivos y que ahora se han vuelto inmunes también al herbicida.
  • Olvida PPK, además, las investigaciones en las que ratones alimentados con maíz transgénico fueron más propensos –especialmente las hembras a desarrollar tumores, daños en distintos órganos y muerte temprana.
  • En conferencia de prensa con el “Washington Post”, el biólogo e investigador en jefe Gilles-Eric Seralini, de la Universidad Caen de Francia, afirmó: “tras un año [de dieta transgénica] hubo un notable incremento en el número de tumores”. Lógicamente aparecieron los críticos a la metodología del estudio, pero sin resultados de otra investigación que demuestre lo contrario.
  • El político de los PPkausas y del PPKuy ¿transgénico será su roedor? ha dicho, además, que en nuestra sierra debe impulsarse el cultivo de trigo modificado. Esto ad portas de celebrarse en el mundo el año internacional de la quinua, grano andino cuyas propiedades alimenticias son altamente valoradas y cuyas variedades están perfectamente adaptadas a nuestra realidad geográfica y climática.
  • Personajes como la destacada primatóloga Jane Goodall, la física Vandana Shiva, entre otros, vienen advirtiendo sobre los potenciales peligros (para la salud, el medio ambiente, la agrodiversidad y la economía de los pequeños agricultores) de los transgénicos, algo por lo que PPK está jugándose su vigencia política
  • comenta que el legendario humorista americano Will Rogers solía bromear afirmando que cuando “el Congreso contaba un chiste, era una ley, y cuando aprobaba una ley era un chiste”.
  • Algo similar, pero de muy mal gusto, se podría decir de la ley de moratoria aprobada por nuestro Congreso hace casi un año.
  • Un tema que, según el expresidente Alan García, debió quedar en “manos de los expertos”, terminó convirtiéndose, en palabras de PPK, en una “medida de la época de la inquisición”.
  • Las ONG ambientalistas financiadas por la industria transnacional de la protesta iniciaron hace años una campaña “hormiga” de desinformación contra los organismos genéticamente modificados (OGM) con los argumentos de que su uso dañaría nuestra biodiversidad, crearía dependencia en nuestros agricultores por la necesidad de comprar semillas cada año y enriquecería a “las grandes transnacionales” de la industria biotecnológica. Ante la ausencia de información basada en la ciencia de parte del Estado, que no quiso o no pudo comprarse el pleito (principalmente ideológico), esta campaña tuvo un éxito relativo: recibió un endose ministerial (“no necesitamos unas cuantas semillitas transgénicas”), incubó una noción equivocada en el Congreso que aprobó la moratoria (“el pollo alimentado con maíz OGM causa homosexualidad”) y propagó el miedo entre miles de amas de casa que aseguran equivocadas que “los transgénicos causan cáncer”.
  • Un Estado que no hizo su tarea tiene ahora varias preguntas que responder: ¿cómo le explicamos al papero de Huancavelica que sus papas no tienen que morirse por la plaga de la rancha (enfermedad producto del exceso de humedad) o por las heladas? ¿Cómo le decimos que existe una papa OGM resistente a la plaga causante de la gran hambruna de Irlanda (1845-1852)? Y ¿qué le decimos a los algodoneros / maiceros que podrían reducir de manera significativa sus costos de producción usando semillas de maíz / algodón OGM resistentes a insectos?
  • Estas son preguntas que, ciertamente, quedarán sin respuesta, mientras nuestro Estado autista e indolente mirará de costado a los agricultores con la excusa de la gran moratoria, una moratoria que, en nuestra opinión, es una prohibición de facto definitiva.
  • La lección por aprender es que en algunos temas los gobernantes deben escuchar a los expertos y basar su decisión en la ciencia.
  • De haberlo hecho, el Ministerio de Agricultura y el Ministerio del Ambiente no habrían endosado o auspiciado una ley que priva a los agricultores peruanos de la mejor tecnología para la agricultura desarrollada en los últimos cien años.
  • ¿Alguna solución? Necesitaríamos contar con un verdadero estadista para dar marcha atrás en este error. ¿Conoce usted a alguno?
  • opina que desde hace varios años se debate en el país si se debe permitir el ingreso o no de organismos genéticamente modificados (OGM) o transgénicos.
  • Se dio la ley de moratoria y se estableció que es factible la investigación en laboratorios o espacios confinados, pero no está permitida su liberación en el campo o cultivo o crianza.
  • Se permite la importación de OGM para la alimentación animal. Algunos lo consideran un grave error, porque impediría el avance en tecnología moderna y nos marginaría de la competitividad económica en el agro.
  • Otros países (Suiza, Nueva Zelanda) han adoptado decisiones similares. Para entenderlo, debemos conocer varios aspectos importantes sobre nuestro país.
  • 1. El Perú tiene 10 mil años de experiencia en biotecnología, cuyo fruto es la domesticación de 182 especies de plantas y cinco de animales.
  • Además se conocen las propiedades y usos de, al menos, 4.500 plantas nativas para 49 fines distintos.
  • Esto hace del Perú un banco genético de importancia mundial en papas, maíz, zapallos y calabazas, granos andinos, raíces y tubérculos andinos, tomates, porotos, camélidos, cuy y pato criollo.
  • Esto ofrece una inmensa posibilidad para investigar y obtener variedades y razas nuevas con miras a competir con productos originales y de calidad.
  • 2. Las exportaciones agrarias llegaron a US$ 4.700 millones en el 2011, y los productos naturales y orgánicos representan más de la mitad de las exportaciones.
  • Existen en el país 45.000 pequeños agricultores con certificación orgánica sobre cerca de 250.000 hectáreas, y que exportan a mercados muy competitivos productos como el café, cacao, banano, cebolla, palta, ajo, tara, cochinilla, etc.
  • Este rubro podría crecer en forma exponencial y convertirse en prioritario para el sector agropecuario si contara con más apoyo.
  • Se debe tener en cuenta que lo orgánico y natural no es compatible con lo transgénico.
  • 3. Una de las razones que se esgrime para introducir y cultivar OGM es que dependemos de la importación de maíz amarillo duro (cerca de 2 MM/t) y de torta de soya para alimentación animal.
  • El problema del abastecimiento de maíz amarillo duro es que producimos cerca de 4,5 t/ha y podríamos, mejorando la tecnología de cultivo, producir 10 t/ha, y estaríamos abastecidos. El INIA ha lanzado al mercado maíces híbridos nacionales con los que se puede producir hasta 14 t/ha.
  • 4. Si tenemos 2.321 variedades de papas, debemos orientar nuestras investigaciones a ellas, en lugar de tratar de importar papas OGM.
  • Hay un campo inmenso para investigar. 5. Todos los OGM son patentados y propiedad de empresas dueñas de las semillas y del material genético.
  • Nuestros miles de productores de cultivos nativos tendrían que dejar de lado la diversidad de nuestros recursos genéticos y comprar las semillas OGM, cuando ahora intercambian libremente las nativas.
  • Los OGM no mejorarían la productividad de nuestros agricultores. Mi apuesta y la de muchos peruanos va por lo orgánico, lo natural, lo nativo, la calidad y la diversidad.
  • Ese es el Perú que queremos y ese es el Perú del siglo XXI que competirá en los mercados internacionales, como ya lo estamos haciendo.
  • comentó que si bien la posición mayoritaria en la comunidad científica es que no hay evidencia concluyente de que los organismos vivos modificados (OVM o transgénicos) que se usan para alimentación entrañen riesgos a la salud de los humanos, las asociaciones de consumidores resaltan que es un derecho fundamental de estos –establecido tanto en la Constitución como en el código del consumidor– saber qué tipo de alimentos se llevan a la boca y, en esa medida, poder elegir si consumen OVM o no.
  • En países como Japón, China y algunos de la Unión Europea (UE), los fabricantes son obligados a informar en las etiquetas de sus productos si utilizan OVM. “El etiquetado no encarece el producto, es una reivindicación de todos los consumidores”, asegura.
  • Aquellos países que participan en la Comisión del Códex Alimentario consideran que es importante hacer dicho etiquetado. El derecho a la información que tienen los consumidores en el Perú se consigna en el artículo 37 del Código de Protección y Defensa del Consumidor, que señala textualmente: “Los alimentos que incorporen componentes genéticamente modificados deben indicarlo en sus etiquetas”.
  • Esta es una obligación que debió hacerse efectiva a los 180 días calendario contados a partir de la entrada en vigencia del código, esto es, el 2 de abril del 2011. Sin embargo, según refiere el congresista Jaime Delgado, de Gana Perú, aún está pendiente la publicación del reglamento para el etiquetado de productos transgénicos.
  • “Por falta de este reglamento, hasta ahora los consumidores no podemos ir al mercado y saber qué alimentos contienen transgénicos y cuáles no”, reclama.
  • El año pasado la Asociación Peruana de Consumidores y Usuarios (Aspec) envió 13 productos a Alemania para saber si eran transgénicos.
  • Diez de ellos dieron positivo. Eran principalmente productos cuya base es de soya y maíz importados.
  • Aun cuando todavía exista controversia alrededor de los riesgos a la salud que supone el consumo de OVM, lo que no admite dudas es el derecho que tienen los consumidores en todas partes del mundo a saber qué es lo que compran y comen todos los días.
  • señaló que luego de la promulgación del Reglamento de la Ley 29811 -que establece la Moratoria al Ingreso y Producción de Organismos Vivos Modificados a nuestro país- se debe establecer un cuadro que especifique las infracciones y sanciones referentes a este tema.
  • “En las disposiciones complementarias se establece que en plazo de noventa días, luego de la promulgación de este Reglamento, se emitirá -a través de un decreto supremo- un cuadro en donde se especifiquen las infracciones y se establezcan las sanciones, la escala de multas. Todavía falta eso y bien sabemos que los plazos de noventa días, muy pocas veces son cumplidos”, dijo.
  • Saludó la aprobación de este Reglamento y lo consideró “un gran paso para el régimen de bioseguridad peruano porque establecen los parámetros para el fortalecimiento de las instituciones, la creación de las infraestructuras adecuadas para la evaluación y gestión de riesgos, y porque se establecen las directrices de las líneas base referentes a los centros de biodiversidad y a los centros de diversificación de cultivos”.
  • Finalmente, insistió en que el Minam debe cumplir con el plazo estipulado de noventa días para la emisión del cuadro de sanciones, “para que las instituciones a cargo de la vigilancia y monitoreo puedan tener las herramientas suficientes para sancionar a los que infrinjan esta ley”.
  • advirtió que la moratoria establecida  a los  cultivos transgénicos por 10 años  va  a limitar  de  tecnología a  los miles   de agricultores que buscan mayor productividad de sus cultivos y por el contrario beneficiará a los agricultores extranjeros que cultivan semillas transgénicas, porque la norma del Ministerio del Ambiente (Minam) no restringe  la importación de semillas  genéticamente modificadas.
  • “La norma no impide la  importación de  granos genéticamente  modificados porque hoy en día  puedo ir  al mercado de  Santa Anita y adquirir un  saco de  maíz amarillo duros transgénico  que se usa en la alimentación diaria del pollo y del cerdo”, reveló.
  • Asimismo dijo que la norma podría ahuyentar a los inversionistas de la agroexportación. “Uno de estos ‘ecoterroristas’ podrían comprar estas semillas  transgénicas  y sembrarlo en los campos de  cultivos de esos exportadores y posteriormente hacer la denuncia respectiva amparándose en esta ley que sanciona el cultivo ilegal de  maíz transgénico”, precisó.
  • Es por ello que calificó de  exorbitantes las sanciones  a los que  infrinjan la ley  porque la multa máxima bordea los S/. 40 millones. “Ese monto es la tercera parte de  lo que se exportó en quinua el año pasado. Montos que son importantes en la  agricultura nacional”, reveló.
  • criticó que el Gobierno haya aprobado el reglamento de moratoria de 10 años para prohibir el ingreso y producción de transgénicos en el país, y comparó esta medida con las que daba la Inquisición durante el Virreynato.
  • “Las ideas que flotan por allí de que los transgénicos son una especie de plaga que van a destruir toda nuestra flora y nuestra fauna son completamente falsas y no tienen el más mínimo sustento científico”, indicó.
  • Sostuvo que países como la Argentina y Colombia, que son potencias agrícolas, “han aceptado el ingreso de semillas transgénicas”.
  • “Es fatal este tipo de medidas, es una medida que se parece a las que daba la Inquisición cuando Galileo dijo que el Sol no giraba alrededor de la Tierra sino al revés y lo condenaron. El condenar a los transgénicos es simplemente demostrar una tremenda ignorancia sobre el potencial económico, bien controlado, por supuesto”, explicó.
  • Señaló que, por ejemplo, en la sierra peruana se trata de impulsar el cultivo del trigo, pero con las semillas que existen los campesinos no producen nada y son pobres. “Si tuvieran acceso a mejores pistas, almacenaje y semillas mejoradas genéticamente no hay duda de que saldrían de la pobreza”, aseveró.
  • De otro lado, el exministro indicó que se vienen temas complicados para el Gobierno ante los pedidos de aumento de sueldos, "a raíz de la huelga en el Poder Judicial, el Ministerio Público que se pliega a eso y naturalmente los profesores universitarios que quieren que les homologuen sus remuneraciones".
  • “El último aumento general que tuvieron los jueces fue en noviembre del 2001 cuando yo era ministro de Economía, hace más de 10 años, y ciertamente algún ajuste se tiene que hacer”, indicó.